La carretera hacia Candanchú: limpísima. Aquí véis al grupo a la bajada del autobús.
Tras dos horas de clase, ha llegado el esperado momento de la comida.
Después de comer todos hemos subido a pistas para realizar otra clase práctica.
Los miedos de la mañana se van convirtiendo en pequeñas sonrisas. Y tras recoger los esquís en las jaulas, llegamos de regreso al pueblo de Canfranc.

